Introducción: Los abscesos renales típicamente ocurren en el contexto de una pielonefritis, particularmente en pacientes con anormalidades anatómicas. Habitualmente se presentan en pacientes inmunocomprometidos.
Caso Clínico: Paciente de 18 años sin antecedentes mórbidos conocidos consulta por cuadro de 3 días de evolución de dolor abdominal; el día de la consulta se agrega sensación febril, calofríos, disuria, polaquiuria y hematuria; se realizan exámenes donde se constata sedimento urinario sugerente de infección urinaria y elevación de parámetros inflamatorios. Se inicia ceftriaxona. Evoluciona tórpidamente, se conecta a ventilación mecánica, se realizan exámenes que muestran parámetros concordantes con shock distributivo. Se inicia terapia antibiótica con Imipenem. Se complementa estudio con pesquisa de virus de inmunodeficiencia humana virus hepatitis B y virus hepatitis C, todos negativos. Se mantiene terapia antibiótica con excelente respuesta. Se realiza tomografía computada de abdomen-pelvis con contraste que muestra imagen compatible con absceso renal izquierdo. Dada evaluación favorable, se mantiene terapia antibiótica y control imagenológico.
Discusión: El cuadro clínico de un absceso renal es inespecífico y aparenta una pielonefritis aguda con evolución tórpida; en este caso hubo mala respuesta a ceftriaxona, por lo que se complementó con imágenes; una tomografía computada con contraste es el mejor examen para identificación de abscesos renales. La terapia antibiótica se continúa al menos 2 a 3 semanas, aunque debe adaptarse al estado del paciente, exámenes de laboratorio y resolución del absceso. La indicación para drenaje del absceso renal depende en gran parte del tamaño de éste; el drenaje percutáneo es preferido generalmente por la menor morbilidad comparado con el drenaje quirúrgico.
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